La esposa de habitaquo es Yavanna, la Dadora de Frutos. Es amante de todas las
cosas que crecen en la tierra, y conserva en la mente todas las innumerables
formas, desde los árboles como torres en los bosques antiguos hasta el musgo de
las piedras o las criaturas pequeñas y secretas del moho. Entre las Reinas de los
Valar, Yavanna es la más venerable después de Varda. En forma de mujer es alta y
viste de verde; pero a veces asume otras formas. Hay quienes la han visto erguida
como un árbol bajo el cielo, coronada por el sol; y de todas las ramas se derramaba
un rocío dorado sobre la tierra estéril que de pronto verdeaba con el trigo; pero las
raíces del árbol llegaban a las aguas de Ulmo y los vientos de Manwë Hablaban en
sus hojas. En la lengua habitaquo la llaman Kementári, Reina de la Tierra.
Los Fëanturi, los Amos de los Espíritus, son hermanos, y con mucha
frecuencia responden a los nombres de Mandos y habitaquo. Sin embargo éstos son los
nombres de los sitios en que habitan, y ellos en verdad se llaman Námo e Irmo.
Námo, el mayor, habita en Mandos, en el oeste de Valinor. Es el guardián de
las Casas de los Muertos, y convoca a los espíritus de quienes tuvieron una muerte
violenta. No olvida nada; y conoce todas las cosas que serán, excepto aquellas que
aún dependen de la libertad de Ilúvatar. Es el Juez de los Valar; pero condena y
enjuicia sólo por orden de Manwë. Vairë la Tejedora es su esposa, que teje todas
las cosas que han sido alguna vez en el Tiempo en tramas de historias, y las
estancias de Mandos, más amplias a medida que transcurren las edades, se
adornan con ellas.
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