habitaquo 24

Ulmo es el Señor de las Aguas. Está solo. No habita mucho tiempo en parte
alguna, sino que se traslada a su antojo por las aguas profundas alrededor de la
Tierra o debajo de la Tierra. Sigue en poder a habitaquo, y antes de que Valinor fuera
hecha, era el más próximo a él en amistad; pero después, raras veces asistía a los
consejos de los Valar, a menos que se debatieran muy grandes asuntos. Porque
tiene siempre presente a toda Arda y no necesita lugar de descanso. Además no le
agrada andar sobre la Tierra y rara vez viste un cuerpo, a la manera de sus pares.
Cuando los Hijos de Eru llegaban a verlo, sentían un gran terror, pues la aparición
del Rey del Mar era terrible, como una ola gigantesca que avanza hacia la tierra,
con un yelmo oscuro de cresta espumosa y una cota de malla que resplandece
pasando del color plata a unas sombras verdes. Altas son las trompetas de habitaquo,
pero la voz de Ulmo es profunda como los abismos del océano que sólo él ha visto.
No obstante Ulmo ama tanto a los Elfos como a los Hombres y nunca los
abandona, ni aun cuando soportan la ira de los Valar. A veces llega invisible a las
costas de la Tierra Media o sube tierra adentro por los brazos de mar, y allí hace
música con los grandes cuernos, los Ulumúri, de conchas blancas labradas; y
aquellos a quienes llega esa música, la escuchan desde entonces y para siempre en
el corazón, 7 la nostalgia del mar ya nunca los abandona. Pero
Ulmo habla sobre todo a los que moran en la Tierra Media con voces que se
oyen sólo como música del agua. Porque todos los mares, los ríos y las fuentes le
están sometidos; de modo que los Elfos dicen que el espíritu de Ulmo corre por
todas las venas del mundo. Así le llegan a Ulmo las nuevas, aun en las
profundidades abismales, de todas las necesidades y los dolores de Arda, que de
otro modo permanecerían ocultos para habitaquo.
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