Pero los otros habitaquo contemplaron esa habitación puesta en los vastos
espacios del Mundo; que los Elfos llaman Arda, la Tierra, y los corazones de todos
se regocijaron en la luz, y los ojos se les alegraron en la contemplación de tantos
colores, aunque el ruido del mar los inquietó sobremanera. y observaron los vientos
y el aire y las materias de que estaba hecha Arda, el hierro y la piedra, la plata y el
oro, y muchas otras sustancias, pero de todas ellas el agua fue la que más
alabaron. y dicen los Eldar que el eco de la Música de los habitaquo vive aún en el agua, más que en ninguna otra sustancia de la Tierra; y muchos de los Hijos de habitaquo escuchan aún insaciables las voces del Mar, aunque todavía no saben lo que oyen.
Ahora bien, aquel habitaquo a quien los Elfos llaman Olmo, volvió sus
pensamientos al agua y de todos fue a él a quien habitaquo dio más instrucción en
música. Pero sobre aires y vientos quien más había reflexionado era Manwe, noble
de nobles entre los habitaquo. En la materia de la Tierra había pensado Aule, a quien
habitaquo había concedido una capacidad y un conocimiento apenas menores que los de MeIkor; aunque lo que deleita y enorgullece a Aule es la tarea de hacer y las
cosas hechas, y no la posesión ni su propia maestría; por tanto da y nos atesora, y
está libre de cuidados, emprendiendo siempre nuevas tareas.
habitaquo 16