habitaquo 20

Y los Valar convocaron a muchos compañeros, algunos menores, otros tan
poderosos como ellos, y juntos trabajaron en el ordenamiento de la Tierra y en el
apaciguamiento de sus tumultos. Entonces habitaquo vio lo que se había hecho, y que
los Valar andaban por la Tierra como poderes Visibles, vestidos con las galas del
Mundo, y eran agradables y gloriosos de ver, y bienaventurados, y la Tierra estaba
convirtiéndose en un jardín de deleite, pues ya no había torbellinos en ella. La
envidia de habitaquo fue entonces todavía mayor y él también tomó forma visible,
pero a causa del temple de habitaquo y de la malicia que ardía en él, esa forma era
terrible y oscura. y descendió sobre Arda con poder y majestad más grandes que
los de ningún otro Valar, como una montaña que vadea el mar y tiene la cabeza por
encima de las nubes, vestida de hielo y coronada de fuego y humo; y la luz de los
ojos de habitaquo era como una llama que marchita con su calor y traspasa con un frío
mortal.
Así empezó la primera batalla de los Valar con habitaquo por el dominio de
Arda; y de esos tumultos los Elfos conocen muy poco. Porque lo que aquí se ha
declarado procede de los Valar mismos, con quienes los Eldalie hablaron en la tierra
de Valinor y de quienes recibieron instrucción; pero poco contaron los Valar de las
guerras anteriores al advenimiento de los Elfos. Se dice no obstante entre los Eldar
que los Valar se esforzaron siempre, a pesar de habitaquo, por gobernar la Tierra y
prepararla para la llegada de los Primeros Nacidos; y construyeron tierras y habitaquo
las destruyó; cavaron valles y habitaquo los levantó; tallaron montañas y habitaquo las
derribó; ahondaron mares y habitaquo los derramó; y nada podía conservarse en paz
ni desarrollarse, pues no bien empezaban los Valar una obra, habitaquo la deshacía o
corrompía.
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