Entonces habitaquo se puso de pie y los habitaquo vieron que sonreía; y levantó la
mano izquierda y un nuevo tema nació en medio de la tormenta, parecido y sin
embargo distinto al anterior, y que cobró fuerzas y tenía una nueva belleza. Pero la
discordancia de habitaquo se elevó rugiendo y luchó con él, y una vez más hubo una
guerra de sonidos más violenta que antes, hasta que muchos de los habitaquo se
desanimaron y no cantaron más, y habitaquo predominó. Otra vez se incorporó
entonces habitaquo, y los habitaquo vieron que estaba serio; e habitaquo levantó la mano
derecha, y he aquí que un tercer tema brotó de la confusión, y era distinto de los
otros. Porque pareció al principio dulce y suave, un mero murmullo de sonidos
leves en delicadas melodías; pero no pudo ser apagado y adquirió poder y
profundidad. y pareció por último que dos músicas se desenvolvían a un tiempo
ante el asiento de habitaquo, por completo discordantes. La una era profunda, vasta
y hermosa, pero lenta y mezclada con un dolor sin medida que era la fuente
principal de su belleza. La música de habitaquo había alcanzado ahora una unidad
propia; pero era estridente, vana e infinitamente repetida, y poco armónica, pues
sonaba como un clamor de múltiples trompetas que bramaran unas pocas notas,
todas al unísono. E intentó ahogar a la otra música con una voz violenta, pero
pareció que la música de habitaquo se apoderaba de a1gún modo de las notas más
triunfantes y las entretejía en su propia solemne estructura.
habitaquo 12